Coaching:
Una herramienta orientada al mejoramiento de la gestión educativa

Autora: Lic. Sandra Munk

Revista Redes - N º 134 - Año XII - Abril 2002


El escenario contemporáneo ha ido enfrentando a las organizaciones con una competencia creciente, que exige mantener las propias ventajas competitivas por sobre las de los demás y actuar sin demoras a fin de mantenerse en vigencia.

La escuela como emprendimiento empresarial, que suple una necesidad social básica, no escapa a esta realidad. La problemática económica que las instituciones educativas deben enfrentar hoy en día está enmarcada en un contexto de mercados altamente competitivos caracterizado por la incertidumbre, en el que “lo único permanente es el cambio”. Cambio que se debe tanto a factores socioeconómicos, a la actualización de las políticas educativas, como a necesidades intrínsecas de las instituciones con intención de una mejora continua.

A estas circunstancias se le suman factores de crisis que le son propios, como ser: el decrecimiento de la matrícula, el crecimiento de costos obligatorios y la morosidad en el pago de las cuotas que incide en la falta de recursos disponibles para llevar adelante nuevos proyectos, reequiparse y capacitar al personal docente y directivo.

La institución escolar debe poder articular los factores socioeconómicos antes mencionados con la complejidad inherente a la gestión educativa, que supone el encuentro de tres campos de actividades que confluyen y generan distintas preocupaciones y problemáticas:

  • El campo político: que crea el marco para el servicio y que lleva a interrogarse sobre si la institución brinda un servicio de calidad a los ciudadanos
  • El campo administrativo: que procura crear las condiciones para prestar un buen servicio utilizando de la mejor manera, los recursos disponibles
  • El campo profesional: que es el que efectúa el servicio pedagógico y cuya modalidad impacta directamente en la calidad de la educación que se brinda

Se deben equilibrar y coordinar también los diversos intereses, propósitos y estilos de los individuos que componen a la comunidad educativa para que puedan trabajar juntos en las tareas institucionales que ligan a la escuela con la sociedad.

Por otra parte las ventajas competitivas que se acostumbraban a buscar en la cantidad de recursos que se ofrecían a sus prestatarios, debe ser comprendida en los momentos que corren como la capacidad de aprendizaje de los individuos que componen las organizaciones, que tan bien caracteriza Peter Senge en su libro “La 5° disciplina: Cómo impulsar el aprendizaje en la organización inteligente”. Allí describe como “organizaciones inteligentes” a aquellas en las que sus miembros son capaces de rescatar de sus experiencias cotidianas los aprendizajes, repitiendo los éxitos y tratando de evitar lo que no funciona.

Este presente hace que nos encontremos con que muchos de quienes tienen la responsabilidad de la conducción se sientan sobre-exigidos.

Entonces, ¿QUÉ SERVICIO DE VALOR PUEDE APORTAR EL COACHING EN ESTA REALIDAD?

El coaching es una práctica profesional centrada tanto en el desarrollo personal como profesional y/o cambio organizacional. Fue creado en Estados Unidos y su presencia en la Argentina es relativamente reciente. Su nombre proviene del vocablo con el que se denomina en inglés al entrenador deportivo, que acompaña a los equipos ayudándoles a mejorar su performance. Ejecutivos y managers empezaron a notar que los equipos deportivos de alto desempeño veían en su entrenador la clave de su éxito, y comenzaron a preguntarse por qué no trasladar esta figura a sus empresas adaptando sus funciones a sus necesidades: brindar soporte, guía, orientación y permitirles capturar los aprendizajes de la vida cotidiana.

Otra acepción no tan conocida como la anterior, pero que se entrelaza con ésta, nos remite a la Hungría renacentista, a la ciudad de Kocs, al oeste de Budapest. Dicha urbe contaba con un eficiente servicio de transporte formado por carruajes sofisticados y veloces que, sujetos a un horario preestablecido, unían diversos destinos. De allí que se fuera asociando el nombre de este pueblo con la posibilidad de trasladarse de un punto a otro de una manera veloz y eficaz. Esta imagen sirve de metáfora para describir otra de las funciones que ofrece el Coach: la de constituirse en un vehículo para conducir a los individuos a sus metas y objetivos de una manera más rápida y con menor desgaste.

Para cumplir con esta labor – de entrenador y conductor - el Coach le procura al consultante un espacio en el cual pueda por ejemplo analizar, revisar y resolver situaciones problemáticas que le preocupan, aumentando la calidad de su gestión, descubriendo aquellas capacidades y recursos que muy probablemente no sabía que ya tenía o podría adquirir de ser necesario, logrando una mayor alineación entre sus objetivos y las acciones conducentes a dichos resultados. A tales efectos el Coach formula preguntas que lo ayuden a reflexionar sobre:

  1. lo que sé que sé
  1. lo que sé que no sé
  1. lo que no sé que sé
  1. lo que no sé que no sé

En relación a estos cuatro cuadrantes, el coaching actúa fundamentalmente sobre el 3 y el 4.

“Aprender” implica en este contexto, reflexionar sobre lo cotidiano para hallar la relación entre lo actuado y los resultados obtenidos y en este sentido “la superación permanente está más cerca de lo que uno piensa”.

El Coach impulsa a alcanzar resultados, a aprender a percibir lo que falta, lo que no está pasando y todo lo que aún puede dar de sí mismo, a desarrollar al máximo su potencial evitando autocríticas estériles y poder concentrarse en los logros.

“Abre la posibilidad de encontrar formas alternativas de observar y pensar el mundo, teniendo en cuenta que al mirar diferentes horizontes se perciben panoramas distintos”.

Nuestras percepciones y evaluaciones de la realidad están fuertemente teñidas por nuestros conocimientos técnicos, por los resultados obtenidos en el pasado, en suma por nuestra experiencia que es lo que nos condujo a obtener los resultados alcanzados: “Nuestra estructura de pensamiento funciona a partir de lo que sabemos y lo conocido indefectiblemente nos lleva a los mismos lugares, a las mismas conclusiones y a las mismas soluciones”. Estos presupuestos y creencias imponen un límite a lo que somos capaces de ver como posible.

Muchas veces, con intención de modificar estos resultados tratamos de “corregir”, cambiar las acciones que los han sustentado, y a pesar de las estrategias implementadas seguimos obteniendo los mismos efectos, que observamos con desaliento.

El Coach trabaja sobre estos puntos ampliando la mirada, pudiendo ver alternativas donde antes no se habían podido ver. Al lograr observar la realidad desde otras perspectivas esta se expande presentando una dimensión de mayor riqueza y complejidad.

Todo el accionar del Coach está dirigido a poder contemplar a la problemática en cuestión como un desafío, como una oportunidad de crecimiento, en lugar de percibir a las dificultades como circunstancias amenazantes para la continuidad del proyecto educativo. Esta mirada reduce el nivel de distress provocado por la sensación de que las demandas, ya sean internas o externas, son desbordantes y superan los recursos disponibles y las capacidades con las que se cuenta. Por lo tanto permite una mejor conexión con la tarea y un mayor desarrollo de los aspectos creativos para la implementación de recursos potenciales.

Este se constituye en Proceso, Paradigma y Estrategia que se aplica tanto a las personas individuales como a los equipos de trabajo generando resultados organizacionales basados más que en el control para que sus miembros produzcan los resultados deseados, en relaciones de colaboración y compromiso, en acciones coordinadas entre sí, en una mejor transferencia a la práctica de los conocimientos adquiridos en las capacitaciones.

En consecuencia el Coach se convertirá en un aliado para: “el logro de una organización adecuada y la estructura necesaria, que sustentará lo académico y le permitirá desarrollarse en su mayor excelencia, avalando una prestación de servicio óptima”.

El Coach se hace presente como uno de los medios que abre la puerta a la esperanza en estos tiempos que desafían nuestra imaginación.

Santiago Kovadloff dice en su artículo “El hombre esperanzado”:

"... Al sentirnos esperanzados no negamos que las cosas sean como parecen ser: negamos que en esa apariencia se agote lo que ellas son. Es estar dispuesto a encontrar matices, alternativas a diagnósticos que se perciben como definitivos..."